El ascenso del Metaverso está revolucionando las formas de interactuar, la comunidad, la economía y la industria. En efecto, se está convirtiendo en un mundo paralelo al físico, capaz de interactuar e incidir en este último. Por estas características, es necesario establecer normas, leyes y medidas de seguridad para prevenir y controlar las nuevas formas delictivas que pudieran surgir en su interior.
¿Qué es el Metaverso?
El concepto fue acuñado en 1992 por el autor de ciencia ficción Neal Stephenson. Lo describió como un gran entorno virtual donde cada usuario, representado a través de un avatar 3D, puede crear lo que quiera (tiendas, oficinas, parques, etc.) e interactuar con otros usuarios.
Lo que era una visión futurista de Internet ahora se ha convertido en una realidad.
¿Cómo llegamos al surgimiento del Metaverso?
Primero, hemos alcanzado la madurez tecnológica suficiente para hacer un Universo Virtual. Este tipo de virtualidad, que hace que los límites entre lo físico y lo digital sean cada vez más difusos, se ve facilitada por la convergencia entre diferentes tecnologías de Internet y la Realidad Extendida (RE). Hay varios grados en los que la RE integra lo físico y lo digital:
- Realidad Aumentada (RA): el entorno físico se enriquece con datos virtuales
- Realidad Mixta (RM): el usuario se mueve en un entorno donde conviven datos reales y virtuales
- Realidad Virtual (RA): el mundo físico es completamente reemplazado por datos virtuales
Tecnologías como la Inteligencia Artificial, blockchain, 5G, nube, Digital Twin, etc. también contribuyen.
El segundo factor importante es la integración entre la tecnología digital y nuestra vida diaria. El IoT (Internet de las cosas) ahora se ha convertido en parte, no solo de los procesos industriales, sino también de nuestra vida personal. Otro ejemplo son las Smart Cities que, a través de la Inteligencia Artificial, brindan servicios digitales para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
Por último, pero no menos importante, los fondos gubernamentales para la investigación y el desarrollo de hardware y software fueron fundamentales. En particular, la financiación de DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency) y la creación del programa militar SIMNET (Simulator Networking), el primer ejemplo del universo virtual en cuestión, contribuyeron al Metaverso.
Al igual que muchos otros inventos realizados en el ejército, esta tecnología entró en la vida de las personas a través de la inversión y la investigación y el desarrollo dentro de empresas como Meta (anteriormente Facebook) y Microsoft.
Cyber Policing en el Metaverso
Hay muchas oportunidades que se avecinan en el Metaverso. Sin embargo, también hay peligros. De hecho, al recrear nuestra realidad de forma sintética y digital, también llevamos con nosotros los aspectos negativos.
No es casualidad que, desde hace años, algunos videojuegos y entornos virtuales sean estudiados y monitoreados por la Intelligence de varios países. En 2013, se hicieron públicos documentos que mostraban cómo la NSA (National Security Agency), SIGINT (Signal Intelligence), GCHQ (Government Communication Headquarters) se habían infiltrado en videojuegos como Second Life y World of Warcraft27 porque se consideraban sitios de planificación terrorista.
El Metaverso, como entorno de interacción, podría convertirse en la base de actividades criminales y terroristas y, al ser más inmersivo que sus predecesores, podría tener consecuencias psicológicas más graves.
De hecho, se ha demostrado que las personas reaccionan a las experiencias en la realidad virtual de manera similar a las experimentadas en el mundo «real». Pensemos en el impacto del acoso o reproducciones de atentados terroristas en el Metaverso.
Cyber Policing: las nuevas fronteras de la policía
La rápida expansión del ciberespacio y las nuevas realidades virtuales conllevan la necesidad de nuevas regulaciones y nuevas formas de hacer seguridad.
El primer reto que hay que afrontar es la ausencia de fronteras. Las normas del derecho penal se consideran un asunto de soberanía nacional, mientras que Internet no tiene fronteras. Por ello, además de la nueva normativa, será necesario prever un organismo de Cyber Policing.
El segundo desafío es desarrollar nuevas herramientas de monitoreo y prevención. La Inteligencia Artificial y la Data Intelligence pueden ser los aliados adecuados para gestionar la enorme cantidad de datos que contiene el Metaverso. Por ejemplo, a través de las tecnologías de Reconocimiento de Audio, se podría prevenir el robo de identidad y el fraude; con la implementación de NLP (Natural Language Processing) se podrían identificar automáticamente conversaciones delictivas, etc.
Estos son solo algunos ejemplos. Las oportunidades y desarrollos son inimaginables.
Obviamente, la necesidad de nuevas formas de Seguridad tendrá que trabajar en sinergia con las normas de Privacy y ética resultantes para ofrecer a los usuarios y empresas que pueblan el Metaverso una experiencia valiosa y sobre todo segura.